‘Una suerte nueva’, el nuevo LP de Caramuerto coeditado por Màgia Roja y Humo Internacional
Caramuerto comienza su trayectoria en Alemania con un proyecto centrado en la grabación casera que dará lugar a dos cintas de industrial lo-fi —1929 (Demonodrome, 2013) y 8 canciones (autoeditada, 2014)—, la cinta de experimentación vocal Western (autoeditada, 2015) y la banda sonora del videojuego Astra (Fabuloso Games, 2014). Tras instalarse en Barcelona, empieza a llevar su música a los escenarios y, después de acumular experiencia en directo, entra en el estudio para grabar Humo y espejos, editado por Màgia Roja en 2018.
Tras un largo paréntesis alejado de los escenarios —apenas un par de directos esporádicos desde 2020—, Caramuerto regresa con Una suerte nueva. Para quienes ya conocían a Caramuerto o escucharon su anterior LP en Magia Roja, este nuevo disco supone un salto al hiperespacio. Una sorpresa mayúscula. Aunque durante estos años apenas se haya dejado ver, Caramuerto nunca dejó de trabajar. Durante seis años mantuvo una disciplina casi espartana, experimentando, repitiendo y perfeccionando su lenguaje hasta dar forma a Una suerte nueva. Las señas de identidad de Humo y espejos siguen ahí —la tensión entre la No Wave y el industrial, su carácter original y sucio—, pero todo ha mutado hacia algo mucho más ambicioso.
Una suerte nueva es un disco cargado de estructuras mutantes, ritmos tridimensionales, un diseño sonoro de carácter cinematográfico, ruido puro y caos controlado. Una mezcla difícil de encasillar que podría situarse en algún punto de encuentro entre el deconstructed club, el bass music, el postindustrial y el postpunk.
Y, contra todo pronóstico, Caramuerto consigue además cerrar el círculo: hacer que toda esa complejidad resulte más accesible. Quien escribe estas líneas no tiene demasiadas dudas al respecto: Una suerte nueva es uno de los discos de electrónica más interesantes de 2026.
