Entrevista a Fernando Romero
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Por Ana Webb

Furar Hondo está disponible para escucha en todas las plataformas, y para compra en una edición física en vinilo de 12″.

En “Furar Hondo” las letras describen una realidad distorsionada, que parece llena de violencia y melancolía, sobre todo en temas como “Amenaza”.

Sí, esa es la más como sórdida, ¿no? Esa canción es sobre una pelea que tuve en una fiesta de Prado con un señor que me meó en la furgoneta y me enfadé. Y luego el tío se enfadó más que yo. Son cosas que han pasado o cosas que yo veo y que intento amplificar como por crear ahí un efecto. Por ejemplo en “Amenaza” la gracia que tiene es ponerme en la piel de ese tío.

¿Qué te interesa de representar la violencia en tus letras?

Como persona poco violenta pero a la que evidentemente le impresiona la violencia –como a todo el mundo que no es violento y está en entornos en los que de vez en cuando hay violencia– a veces es interesante ponerse en el papel y reproducir esa violencia líricamente, aunque sea a través de las letras o de las canciones. Porque esa agresividad, dentro de lo que cabe, es controlada y al final no deja de ser interesante, ¿no? La violencia es como el amor es otra parte más de la manera de funcionar de los humanos, biológicamente, y como soy una persona muy, muy, muy poco violenta en mi día a día con la gente, explorarlo a través de canciones a mí me hace gracia y me parece guay. Me hacen gracia las canciones que chocan.

¿Cómo grabaste este disco? ¿Lo grabaste con cinta? ¿Qué te interesa de este medio?

Sí, con una Fostex M80, que es una 8 pistas. Es cinta reel to reel, que es más grande, de 7 pulgadas, porque caben más pistas. A mí me gusta más como suena, y sobre todo el proceso, es más artesanal. Pero no estoy solo en esto, hay mucha gente a la que le gusta mucho la cinta porque suena muy bien y tiene ahí la cosa de que tienes que estar calibrando todo el rato la máquina, limpiándola. Este es el primer disco que hago completamente sin ordenador. Lo grabé todo en mi casa menos las baterías y un clavicordio que grabé en el conservatorio.

[Fernando acaba de terminar sus estudios de piano en un conservatorio de Tilburg, Holanda] ¿Existía un interés de salir de España por expandir influencias y ver otras escenas? ¿En Tilburg había una escena musical preexistente?

Yo siento que siempre he vivido como en la periferia de algo grande, nunca en el centro del huracán. Incluso en Holanda viví en una ciudad pequeña, así como industrial. Por lo que también allí nunca he tenido el “privilegio” o el placer de poder simplemente hacerme una agenda cultural semanal e ir todos los días a conciertos sin tener que organizar yo esos conciertos. En la escena en la que yo estoy, había como tres grupos de peña que organizaba bolos, los de Murf/Murw Zine + Fest, los de H-U-T. y el grupo de mis amigos y yo.

¿Qué artistas te han influenciado para este disco?

Para el primer tema (“El enemigo”) me influyó mucho Vivienne Goldman, en concreto el tema “Launderette”. También uno de mis grupos favoritos que me lleva ya influenciando mucho tiempo es Lifetones y This Heat. Son dos grupos. This Heat es un grupo mítico de la escena experimental de Inglaterra de los años 70, súper, súper avant-garde y muy guay. Pero a mí lo que más me interesa es el disco siguiente (For A Reason), que Charles Bullen hizo con el grupo que tuvo después de This Heat, que se llama Lifetones, y que lo hace con un chorbo de dub (Julius Samuel). Es como un disco de dub pero muy oscuro y como más canción, o sea, no es tanto como ritmo sino también canción.

Luego, para temas escuché muchísimo clásicos: Beach Boys, Beatles, Kinks, como para canciones como la de “Mi Jardín”. Por ejemplo, temas como “A63” me influenciaron pila movidas de la escena belga así de minimal wave de los 80. Después, Tanguito, que es un cantautor argentino, para un par de temas. Y para la producción de los temas más acústicos me inspiró el mogollón Ode To Quetzalcoatl de Dave Bixby. La producción, porque está la guitarra paneada a un lado, la voz a otro, y el delay de la voz va al lado de la guitarra y el delay de la guitarra de la voz. Y luego, Giulio Erasmus, mogollón. Sobre todo los directos que tenía con el quinteto.

Para los temas más duros también, mogollón de dub. Scientist (Hopeton Overton Brown) o sea, como clásicos del dub, todos. También, Brigitte Fontaine.

¿Y no hay ninguna influencia por el conservatorio de música en el que estudiaste?

No, no. Nosotros rápidamente nos desligamos de la escena universitaria porque era muy cutre, súper cutre. Mis amigos son gente que conozco de los bolos. La universidad estaba ahí pero nos aprovechábamos y cogíamos equipo de la para hacer conciertos..

En el directo que has llevado en esta gira pasada hacías una pequeña performance en la que recitabas un poema y tirabas un plato de batería al suelo. La intención de este gesto es “asustar al público”? ¿Te interesa jugar con el “miedo” en directo?

Sí, pero yo creo que eso es algo que ya no me interesa tanto. Me interesó sobre todo este año y medio o 2 años que llevo girando bastante, y buscaba crear una situación incómoda, extraña, que además pone a la gente como al vilo y hace que la gente te escuche.

Cuando empecé a hacerlo era porque me interesaba mucho esa cosa de no entender, o sea, el momento en que, como público, no sabes si algo es parte de una performance, o no. Tampoco es que el género de performance me interese muchísimo, pero sí que lo he apreciado dos o tres veces yendo a un concierto. No es miedo, sino como una sensación extraña genuina de no entender exactamente. Y eso es algo que me pasó, yo creo, cuando era muy chaval, y vi a Ernesto Avelino y pensé ¿esto qué coño es? Y luego otra vez con Tarquin Manec. Al final pone a la gente en vilo, ¿sabes? Se quedan pensando “Este tío está loco” o “¿Qué le pasa?” o “¿Por qué hace esto?”.

¿Escribiste alguna canción mientras estabas en la gira? ¿O siempre grababas desde casa o escribías desde casa?

Sí, una o dos. La de “A63” y la de “Mi jardín” las escribí de gira. Pero por lo general, normalmente para hacer una canción me suelo sentar y grabarla. Las grabo directamente sobre la marcha. Y otra que hice, que improvisé en un concierto y que la grabé, es una que se llama “Unidad de Frecuencia Variable”, que es un instrumental que es simplemente un tarareo con una melodía. Y esa surgió durante un concierto, así como más o menos espontáneamente, y luego me gustó mucho y la grabé. Pero las demás son todas en la habitación.

¿Cómo es tu proceso de composición?

Normalmente tengo una idea de una, o sea, escuchando una canción digo: “Buah, me encantaría hacer una canción como esta”. Entonces empiezo a buscar, algo que me recuerde a eso. No tiene por qué ser una canción, pueden ser dos o tres, un disco o algo así. Entonces cojo el primer instrumento que pille y cuando encuentro una melodía que me guste, pues ya la grabo y hago una maqueta con eso. Suelo hacerlo así, hay algunas que hago una letra primero y luego hago la canción encima. Hay un par que escribí como literalmente se escriben canciones, que es con la guitarra y buscando melodías. Me acuerdo de que por ejemplo escribí la letra de “Mi jardín” en un bus de Tilburg a Bruselas. Y también, por ejemplo, la de “Un León” la hice hace dos navidades en casa y era solamente guitarra y voz. Luego la quise meter al disco, entonces la instrumenté un poco más parecida al resto de canciones. “A63” es la primera canción que compuse cuando me pasé a hacer la banda sola. Porque es la primera que compuse ya como con instrumentos secuenciados entre ellos.

¿Cómo es eso?

Rollo que la caja de ritmos disparaba el bajo y rollo, era como una canción más repetitiva y menos pensada para tocar con banda. Fue la primera que hice así sola. En plan cuando cambie el set.

Teniendo en cuenta que muchas de estas canciones fueron escritas hace mucho tiempo, ¿ha cambiado mucho tu relación con ellas?

A ver, al final sí que hay canciones antiguas, la mayor parte –como seis– las grabé el verano pasado, y he ido grabando las demás durante el año. He trabajado bastante las canciones y al final siguen representando un poco lo que yo quería hacer. Igual ahora quiero hacer algo un poco distinto, pero todavía estoy con energía de sacar esto porque no salió, y tengo ganas de que salga. Entonces ya cuando salga ya veré si me canso rápido de ella o no, pero de momento no estoy cansado.

¿Hay alguna intención conceptual detrás de la presencia del movimiento en las letras de tus canciones? El ejemplo más claro siendo “En suspensión”.

Pues yo creo que no hay ninguna intención conceptual. Yo creo que la intención conceptual de este disco es más bien como la mezcla de lo urbano con lo casero, con lo más campestre, ¿no? Y como la yuxtaposición de esos dos mundos. Y luego el tema del movimiento, pues evidentemente yo creo que por las decisiones que he ido tomando en mi vida estoy constantemente moviéndome de un sitio a otro y me hago muchas horas en el coche o en avión o en tal. Entonces, como también yo creo que en general soy una persona que cuando viajo mucho me emparanoio, y me emparanoio mucho en los aviones y me emparanoio mucho en la autopista. Entonces yo creo que justo las dos cosas coinciden por eso.

¿Por qué eliges cantar en francés en L´homme rouge? ¿Qué te interesa de cantar en otros idiomas?

A mi pareja Lisa, que es francesa, le interesa Rusia desde pequeña. Y la canción es un poco como una especie de nana o canción infantil para que alguien se duerma. La canción habla –aunque no creo que se entienda en la letra– sobre un príncipe que se va de la Rusia Roja huyendo de la Unión Soviética. Es una historia. Y me hacía gracia cantar en francés porque mi novia habla francés y como sería algo para cantarle para que lo entienda, sabes, esa es la cosa, ya está.

En tus canciones siempre aparece la temática de echar de menos tu ciudad, y que has “traicionado” la ciudad pequeña. En este disco es evidente en “Mi Jardín”.

A ver, es un poco el sentimiento de culpa, ¿no? De marcharte y de pensar que que las cosas son mejores en otro lado. Evidentemente hay sentimientos, lo que se llama toda la vida morriña, en plan de echar de menos lo tuyo. Yo siento que hay mucha mediocridad en muchos sitios, pero tú escoges qué mediocridad aceptas, y yo prefiero escoger la asturiana porque es la que me tocó. Entonces, para aguantar a peña mediocre en un sitio al que yo no le tengo ningún tipo de apego, prefiero aguantar peña mediocre en mi sitio porque es el sitio que me tocó vivir, el que me tocó a mí, que le tengo como cierto cariño irracional.

¿Qué conclusiones/aprendizajes sacaste de hacer una gira tan larga por Europa en furgoneta como la que hiciste el año pasado?

Fue algo que me costó mucho y además que fue medianamente un desastre. No perdí pasta, gané como un total de 900 €, una cosa así. Pero lo que me sirvió fue sobre todo para ver en qué sitios no voy a volver a tocar y en qué sitios sí, para saber dónde están mis límites. Al final hice muchos conciertos, muchos que fueron horribles, en sitios donde la gente no quería que yo tocase y que no había público. También hubo experiencias de estar solo en una ciudad que no conocía tocando para peña a la que no le interesaba y que de hecho les molestaba.
En Burdeos me hicieron pasar a mí mismo por las mesas a pedir el dinero a la gente. Y gané como 10 euros en ese concierto. Pero también me sirvió mogollón para después generar una red en Europa por la que después he seguido tocando. Una vez te metes de lleno ahí, luego al final vas conociendo gente y a poco que te muevas consigues más fechas.

¿Crees que a raíz de que no hubiera expectativas y que el público no te conociese tenías más libertad experimentar con el directo durante la gira por europa que hiciste el año pasado?

Sí, sí, totalmente. Me inventaba muchas más cosas. Es distinto, es otra cosa. Pero bueno, también mola porque al final, en realidad, tampoco puedo decir que en España me conozca tantísima gente como para que haya unas expectativas muy grandes cada vez que toco, ¿sabes? Entonces, igual las hay pero para un público muy pequeño. Entonces, en realidad, la diferencia tampoco es muy grande. Lo que sí es que hace que tocar sea menos especial.

Published On: 17 September, 2026|Categories: FROM|Tags: |By |2422 words|