Entrevista a Ramper
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Por Adrián Viéitez

Dos criaturas está disponible para escucha en todas las plataformas, y para compra en una edición física en vinilo de 12″.

¿En qué momento alcanza a Ramper el lanzamiento de Dos criaturas?

ÁNGEL. —El momento de la grabación y el actual son bastante distintos, diría. Además, los dos temas se grabaron en ventanas de tiempo alejadas entre sí: el primero en septiembre de 2024, antes de que saliera Solo postres; el segundo, a grandes rasgos, al año siguiente. Ahora es difícil colocarse en el lugar en el que estábamos entonces, porque ha habido muchos Rampers durante todo este proceso de grabación. Diría que todo ello ha accidentado un poco la forma que tengo de visualizarlo. Mientras que Nuestros mejores deseos y Solo postres se grabaron de manera continua, durante unos meses muy específicos y con la cabeza metida de lleno en eso, Dos criaturas se siente algo más diluido.

ÁLVARO. —Completamente. Es curioso, además, porque el proceso de composición de los dos temas fue prácticamente igual: el primero empezó a componerse antes de que terminásemos Nuestros mejores deseos, y el segundo poco antes de acabar Solo postres. Creo que en el disco se puede escuchar el modo en que se dieron las cosas.

ANTONIO. —En este caso, lo que ha sucedido es que el lanzamiento del disco está particularmente alejado del momento de grabación del primer tema, que en un primer momento no sabíamos si iba a ser un single o a formar parte de un disco. Si nos preguntas acerca de cómo estamos ahora… diría que bastante centrados en hacer cosas nuevas. Tenemos muchos caminos abiertos que en algún momento empezaremos a podar, pero ahora mismo estamos explorando todas las posibilidades y componiendo cosas nuevas sin un horizonte claro, porque lo cierto es que nunca acabamos haciendo las cosas que planeamos en un primer momento.

ÁNGEL. —Dos criaturas es una especie de cierre de dos épocas distintas: cosas que sucedieron en el pasado y que ahora juntamos. Creo que lo que estamos haciendo ahora va un poco más en la línea de probar con muchas canciones con la idea de, en algún momento, sentarnos a grabarlas todas juntas.

—¿Y cómo os relacionáis Dos criaturas en tanto disco? Imagino que será algo distinto con respecto a los dos anteriores discos, precisamente por lo que comentáis sobre los procesos que han llevado a sus lanzamientos. ¿Lo vivís más en diferido? ¿Os resulta extrañante?

ANTONIO. —Bueno, es que para mí los lanzamientos de los discos siempre han estado muy alejados del momento de la composición y la grabación. Creo que grabar un disco es parecido a poner un punto final a un proceso, y en cada caso ha mediado casi un año entre ese punto final y el momento en que el disco sale a la luz. Así que diría que es una cosa que siempre he vivido de manera un poco despegada.

ÁLVARO. —Sí, estoy muy de acuerdo. Después va llegando el merch, el vinilo, empiezas a tocar los temas en conciertos… y te transportas un poco al momento en que terminabas el disco. Pero ahora estoy un poco, como dice Antonio, en otro lugar, porque como Ramper estamos haciendo algo ya en otra línea.

ELVIRA. —Lo siento un poco igual. Además, para mí los dos procesos de grabación fueron muy diferentes entre sí: el segundo fue mucho más trabajo, más atropellado… Pero también es que el disco es eso, ¿no? Son dos cosas distintas que ha sucedido que ahora están ahí y tiene sentido que las saquemos juntas.

—Escuchando el disco, pensaba que Para cenar es una especie de clausura al modelo de canción propio de Nuestros mejores deseos —mayor importancia de las armonías de guitarras, no tanta orquestación—, mientras que el segundo tema hace lo mismo con Solo postres, como si fuese una enorme coda para esa manera de pensar el folclore.

ANTONIO. —Es literalmente lo que has dicho, porque estas dos canciones se compusieron en los intervalos que mencionábamos, entre la grabación de cada disco y su lanzamiento. Ambas son una especie de cierre, sí, de la forma de hacer música que teníamos en aquellos momentos.

ÁNGEL. —Se sienten como una culminación de sendas formas de hacer música, sí. Creo que has acertado en esa forma de verlo, y sin duda es algo que nosotros, a nivel interno, hemos hablado en alguna ocasión. No sé si al escucharlo se hace lo suficientemente evidente, pero desde luego para mí lo ha sido. 

—¿Y en qué momento decidís juntar estos dos temas y hacer con ellos un LP?

ÁLVARO. —Buena pregunta, buena pregunta… Es una historia larga y creo que poco interesante. Por resumir, nosotros teníamos la aspiración de hacer una cosa distinta, con más canciones, pero como somos muy lentos acabamos encontrando esta manera de unir las dos que teníamos. Se dio que ambas pivotan alrededor del tema de los animales y comparten, diría, una mirada similar.

ANTONIO. —Sí, ocurrió de manera algo casual, no es que estuviera previsto que fuese así. Más bien nos encontramos con que teníamos dos canciones con temáticas parecidas, no solo en la cuestión superficial de la presencia de los animales, sino también respecto a la forma de contar, y pensamos que encajaban bien.

ELVIRA. —También es que eran las dos canciones que teníamos, y dio la casualidad que cuadraban.

ÁNGEL. —Sí, y se está obviando mucha información que creo que es relevante. Álvaro ha dicho que somos muy lentos, y creo que no fue por lentitud por lo que esto ocurrió. Teníamos unas fechas para grabar y nos habíamos propuesto una serie de canciones, pero, pese a que trabajamos muchísimo para que el concepto de las demás saliera.

adelante, simplemente nos dimos contra una pared: todo aquello no salió. Por pura imposibilidad y por las limitaciones con las que ya nos encontrábamos, decidimos que esto era lo que había, como ha dicho Elvira, y daba la casualidad de que efectivamente había un nexo que podía hacernos darle entidad a la publicación conjunta.

ANTONIO. —Pero es verdad que, si no hubiese existido ese nexo y ese sentido compartido por los dos temas, estas dos canciones no hubiesen salido juntas.

—Claro, entiendo que tampoco teníais la necesidad de sacar algo obligatoriamente.

ANTONIO. —No, claro. Esto se habría podido quedar guardado, y haber salido como parte de otro disco dentro de más tiempo. Lo que pasa es que, por una parte, esto ya tenía la duración de un LP, y si lo incluíamos en un trabajo más largo podría salirnos un disco megamonstruoso. Además, por otra, al alargarse tanto los procesos entre la composición y el lanzamiento de las canciones, diría que nos pesó bastante llegar a plantearnos esperar otro año más, o incluso dos, para darles salida. Pensamos que, para entonces, quizá ya no nos sentiríamos tan identificados con ellas: era mejor sacarlas ahora y seguir con algo nuevo, ya con la mente limpia.

—Frente a vuestra manera de trabajar hasta ahora, que estaba guiada más bien por una lógica bastante obsesiva respecto a que las cosas saliesen tal y como se habían programado, es posible también que este asunto más sobrevenido pueda ampliar o flexibilizar vuestra forma de relacionaros con el hecho de sacar música y vuestras propias expectativas, ¿no?

ELVIRA. —Sí. Yo, de hecho, viendo con perspectiva todas las dificultades que atravesamos con los temas que finalmente se quedaron sin grabar, pienso que es una suerte que tomásemos la decisión de dejarlas ahí. No fue fácil, no sé si fue Ángel el primero que se atrevió a decir en un ensayo que todas aquellas canciones le generaban bastantes dudas.

ÁLVRO. —Diría que fue Joserto, que tenía claro que no había que grabar esos temas. Como grupo, durante aquel tiempo, queríamos hacer lo posible para sacarlas adelante, aunque en el fondo supiésemos que no iba a ser el caso. 

ELVIRA. —Eso es. Yo tuve muchas dudas, y ahora que ha pasado un tiempo creo que tomamos una buena decisión, y que mola tener algo tan diferente a las dos cosas que lanzamos antes; algo más desenfadado, quizá. 

ANTONIO. —Aunque yo tengo que decir que no sé si damos la sensación de trabajar con objetivos súper claros, pero la verdad es que el proceso siempre ha sido un poco semejante a esto. El resultado nunca ha sido el que nos planteábamos en un primer momento, como decía antes. Si fuese así, Solo postres se habría publicado como un EP corto y sencillo, y evidentemente no lo es. Nos vamos adaptando a lo que vamos

encontrando y, de hecho, creo que se nos da especialmente mal hacer algo a sabiendas.

—¿Cómo ha sido el tema de montar una canción de 26 minutos? No sé si era una cosa que ya teníais en mente, el de hacer una canción tan larga…

ANTONIO. —Esto surgió porque teníamos una jam que, en su momento, había sido bastante larga. Al empezar a montarla, la canción no duraba 20 minutos, pero sí que vimos que iba en esa dirección. No es que hayamos querido hacer una canción especialmente larga, pero al ordenar todos los elementos y darle el espacio que necesitaba a cada uno esa ha sido la duración que ha salido. 

ÁLVARO. —Además es nuestra esencia, cien por cien: siempre intentamos un poco lo contrario, contenernos, ser cuidadosos con el número de vueltas que acabamos metiendo en los temas, siempre con el miedo de que algo que nos entretiene a nosotros no tiene por qué entretener al resto de personas que escuchan el disco… pero al final, si nos dejamos llevar, la duración del tema es la que nos ha salido. Puede que a posteriori pensemos que teníamos que haber recortado algo, pero la canción nos ha salido genuinamente así, pese a algunos intentos de haberla hecho más corta. 

—¿Qué es lo que tenéis en mente al escribir estas dos canciones? Habladme un poquito de ellas y del proceso de composición y grabación concretos.

ANTONIO. —Es el mismo método que utilizamos siempre, no ha cambiado nada. Improvisamos, grabamos las sesiones y, al escucharlas de vuelta, decidimos qué es lo que nos gusta y lo vamos ampliando y completando. Todo lo demás viene después, para complementar esa semilla que siempre nace de estar tocando. Esto aplica tanto al sonido de la canción, a nivel de producción y arreglos, como al tema de las letras. Todo viene a complementar esas primeras sensaciones que nacen de la improvisación. 

ÁLVARO. —A mí me encantaría ser el tipo de persona que escribe una letra y luego con eso puede hacer un tema, pero nuestra realidad es muy diferente. Como ha dicho Antonio, partimos de una idea de tema que nos transmite algo, empezamos con ideas muy abstractas: esto suena autoritario, esto suena esperanzado… Y a partir de ahí construimos una narrativa que se complementa con tus propias vivencias, claro. En estos dos temas hemos tenido suerte, porque la inspiración que los alimenta ha sido bastante similar, aunque estén escritas por dos miembros distintos de la banda —Antonio y yo, respectivamente—. Está la presencia de los animales, sí, pero también flotan ideas sobre el cuidado, las despedidas… a mí me gusta verlos como dos pequeños cuentos.

ANTONIO. —Sí, hay una presencia fuerte también de aquello que entendemos como tierno, a partir de las imágenes de un gato salvaje y unas palomas que comen en el balcón. Diría que son canciones también sobre lo pequeño, lo frágil, y se puede trazar un paralelismo con nuestro interés por lo pequeño, por el detalle, a la hora de pensar

la música. Por lo demás, respecto a la producción, lo que escuchas es la banda en directo, detallada después, sí, pero básicamente es eso. Creo que cada vez nos sentimos más cómodos grabando así, y yo creo que es la vez que más contento estoy con el resultado desde el punto de vista de la producción, la verdad.

 

—La banda ha tenido un trayecto interesante en los últimos dos años, desde el lanzamiento de Solo postres. Poco antes habíais firmado con Humo, y durante los meses posteriores estuvisteis muy centrados en mover el disco, dando conciertos, y llegó la oportunidad de tocar en los Teatros del Canal. No sé si sentisteis, en un momento dado, que el disco podía llevar a la banda a un lugar diferente al que ocupáis ahora.

ANTONIO. —Yo creo que el segundo disco fue lo que nos hizo dejar de ser un grupo que igual no se tomaba tan en serio, sin quitarle importancia a Nuestros mejores deseos y la banda que éramos entonces. Solo postres nos hizo subir un escalón respecto a la seriedad con la que nos tomamos el grupo y nuestras pretensiones. Nos llevó a tocar en muchos sitios, cuando nosotros antes me parece que no habíamos salido siquiera de Andalucía. Teatros del Canal fue la guinda.

ÁNGEL. —Sí, antes de Solo postres habíamos tocado en Madrid y Barcelona.

ANTONIO. —Es cierto, sí, pero habíamos salido muy poco, y creo que este disco nos ha llevado, de ser un grupo prácticamente local, a tener cierto nombre en un determinado nicho, aunque sea bastante específico y algo oscuro. Igual ahora ya hay alguien que sabe quién es Ramper.

ÁLVARO. —Antes de salir Solo postres sucedió el milestone más importante de nuestra carrera como grupo, que fue que nos fichase Humo. Siempre lo digo yo y parece que solo me afectó a mí, pero creo que en general nos subió a todos un poco la autoestima, y nos hizo tomarnos un poco más en serio las pretensiones que ya teníamos. La firma por Humo y la pequeña repercusión que tuvo el disco nos permitieron validar un poco esas pretensiones, aunque sí es verdad que quizá esperábamos que todo ello nos llevase a dar algunos conciertos más, a movernos más. Al final, lo que tuvimos fue una intensificación de lo que ya hacíamos antes de Solo postres, sin contar cosas como lo de Teatros del Canal, que fue como la cúspide. La subida de importancia estuvo ahí, pero quizá no fue tan grande como esperábamos.

ELVIRA. —Nuestra sensación era que, después del concierto en Canal, que era una cosa grande o importante, se podía tirar un poco más de ahí, de ese tipo de conciertos. Y lo cierto es que después de todo aquello, y de la pequeña gira que hicimos en la primavera de 2025, ha seguido un momento más de stand-by. Estamos un poco ahí. 

 

ÁNGEL. —Yo tengo una visión algo pesimista de todo aquello. Durante algún tiempo, sentí que el lanzamiento de Solo postres era algo importante más allá de nosotros. Pensaba que aquello podía ser… no un acontecimiento musical en la historia de España, porque tampoco creo que sea un disco que lo merezca, pero sí tenía por seguro que era un disco que iba a llevarnos a muchos sitios, que realmente nos ponía en el mapa de alguna manera, que habíamos creado un sonido único y absolutamente especial y había gente que lo valoraba. Sería absurdo pensar que no existe esa gente, y de hecho es bastante considerando lo que somos y lo que hacemos, pero desde luego no es la suficiente para poder movernos de la manera que a nosotros nos gustaría. Más bien al contrario, yo creo que hemos encontrado cierto rechazo, y a mí personalmente me ha costado mucho trabajo entenderlo. Como es obvio, yo estoy increíblemente sesgado, pero de verdad pensaba que nuestra propuesta, por muchas razones, era una propuesta interesante para llevar a muchos sitios. Como dice Elvira, tocamos en un teatro grande y pensamos que aquello podría llevarnos a otra serie de teatros, no sé si tan grandes, pero sí en esa línea. Durante algún tiempo se me olvidó que el tipo de cosa que hacemos tuviese que estar enterrada en el frikismo musical, y de hecho pienso que eso no siempre tiene que ser así, pero ahora creo que simplemente es muy difícil hacer lo que hacemos y esperar mucho más movimiento del que tenemos.

—¿Habéis tenido conversaciones sobre esta especie de techo de cristal? Me interesa saber cómo lo encaráis de cara al futuro, si de manera pesimista o tratando de pensar en otras maneras de relacionaros con esto. También entiendo que el tema de las condiciones materiales tendrá bastante que ver.

ÁNGEL. —Bueno, yo creo que siempre hemos estado dispuestos, que no ha sido una cuestión de disponibilidad o cuestiones materiales. Creo que hemos sido una banda que ha antepuesto sus deseos como banda de rock a muchas otras cosas de su vida diaria. Ha sido más bien una negación externa. Lo que vengo a decir es que, si por nosotros hubiese sido, habríamos hecho mucho más. Quizá tampoco hace falta señalar continuamente a los demás, nosotros quizá podríamos haber hecho un ejercicio de ser más pesados, de hablar con más gente, de buscar más conciertos. También por las personas que somos, eso no ha sucedido. Nos quedamos en la retaguardia.

ELVIRA. —Sobre la manera de encararlo… es que creo que no es algo que hayamos encarado. Simplemente hemos seguido haciendo cosas, sin un plan para contrarrestar ese choque con las expectativas que teníamos después de Teatros del Canal. Hemos seguido haciendo canciones como hemos podido, pero no intentando contrarrestar nada, sino más bien asumiéndolo.

ANTONIO. —Bueno, yo creo que lo que dice Adri sobre las condiciones materiales también tiene bastante que ver, en el sentido de que, si fuésemos gente que se dedica profesionalmente a la música y tuviésemos todo el tiempo y la energía del mundo disponibles para esto, no solo hubiésemos hecho más canciones, y más discos, y

probablemente mejores, sino que le dedicaríamos mucho más tiempo a otras cosas que también son importantes en la industria musical. Nosotros tendemos a pensar que, si tenemos un tiempo determinado, queremos dedicarlo a hacer canciones, a hacer lo que nos gusta. Todo lo demás, pues bueno… si es que no sabemos muy bien cómo funciona la industria musical. 

ÁNGEL. —Sí, es importante eso también, que somos gente bastante despreocupada en ese sentido.

—¿Hacia dónde va ahora Ramper, entonces? 

ANTONIO. —La última vez que respondimos a esto, dijimos que íbamos a hacer una cosa desenfadada. Hemos acabando sacando una canción de 26 minutos.

ÁLVARO. —Creo que lo que estamos haciendo ahora están siendo cosas más guitarreras. Estamos tratando de pensar más en términos de canciones, partiendo del objetivo de hacer cosas de 3-4 minutos.

ÁNGEL. —Sí, el reto para nosotros nunca ha sido hacer cosas largas, sino, como dice Álvaro, ser sintéticos. Hacer una canción corta que funcione bien en sus propios términos. Estamos en un proceso largo que no sé si parte de la premisa de quitarnos rigidez, pero sí solemnidad. Intentamos ser menos solemnes, dejar claro que ninguno de nosotros está preocupado por escribir cosas que puedan aproximarse a lo popular. Más bien al contrario. 

Published On: 6 noviembre, 2026|Categories: Ramper|Tags: |By |3396 words|