‘Crísper en el hi hat’, EP de debut de Cachito Turulo

Cachito Turulo es un extraterrestre. Cualquiera que haya seguido de cerca la trayectoria inmaculada de los gloriosos Fasenuova se ha podido dar cuenta de que la visceralidad e imaginación de su frontman, Ernesto Avelino, no tenían parangón alguno en nuestro país y casi en ninguna parte. Que de esa mente salían canciones, ideas, frases y requiebros absolutamente inmortales. Una vez enterrada la Fase, Ernesto Avelino se puso a cocinar a fuego lento lo que vendría después. Y en vez de acomodarse en territorio conocido decidió saltar al vacío y no mirar atrás. Ahora Ernesto Avelino es Cachito Turulo: bienvenidos al futuro.

Todo en “Crisper en el hi hat” es caos y es baile. La música de Cachito Turulo invita por igual al desenfreno hedonista y a prenderle fuego a la ciudad, a montarse en un mecha y desaparecer en la noche, a fusionar carne y máquina en un ente arrollador. En un momento en el que la música urbana agoniza de éxito y autocomplacencia, este veterano del futuro nos enseña un camino nuevo, salvaje y desafiante. Cachito Turulo quiebra los mimbres del hip hop industrial, coge un ritmo de reggaetón y lo retuerce hasta dejarlo irreconocible, capturando la energía de su arrollador e impredecible directo en un EP redondo.

Cuatro canciones mutantes, perturbadoras como un cómic de Junji Ito o una película de Tsukamoto y al mismo tiempo adictivas y necesarias. Urgentes como el mejor punk, como ese “Amorens” con el que abre y que tiene visos de hit duradero. Salvajes como ese “Ta cortao” en el que Cachito Turulo se erige como un predicador del glitch, como un personaje multifacético e impredecible. Experimentales como “6de6”, la particular ars poética del nuevo artefacto de Ernesto Avelino, de pulsación dub y fraseo quebradizo. Redondas como “Omayomi”, la única canción que conocíamos hasta la fecha y una declaración de intenciones en toda regla: síncopa y tensión, futurismo y delirio post-digital yendo de la mano.

Ernesto Avelino ha estado bien acompañado a lo largo del camino que le ha llevado a ser Cachito Turulo. Junto a él han estado Gonso y Willy de Somos la Herencia ayudando a dar forma a un proyecto libérrimo, ejerciendo de nexo intergeneracional y de productores (no tan) en la sombra. También Alex Gatos, al mando técnico de las grabaciones, mano derecha a la hora de capturar esa energía de concierto salvaje inherente a las canciones del EP. Todos juntos como un ejército en un frente común, sabiendo que se traían entre manos algo grande, algo único. Ese algo es “Crisper en el hi hat”. De aquí a la eternidad.