Pablo y los Ciervos Dorados se unen a Humo Internacional y presentan “Vino”, su nuevo single

A veces lo único que importa son las canciones. Y las canciones de Pablo y los Ciervos Dorados tienen algo distinto a todo lo que nos rodea. En un mar de música genérica, las canciones de este trío pontevedrés son un ancla a la que aferrarse. Parten del folk rock y del slowcore, de Red House Painters, de Lisa Germano o de MJ Lenderman, pero lo llevan a otro lugar. Porque sus canciones son a la vez expresivas y totalmente libres, a veces desmesuradas en su duración, a veces simples bosquejos de canción, pero siempre emocionantes.

Nacidos al calor del legendario espacio DIY que es, ha sido y será el Liceo Mutante, los Ciervos Dorados han tenido distintas iteraciones y han probado distintos géneros, educándose musicalmente alrededor del post-rock y de la electrónica experimental. Es en esta última forma en la que las canciones de Pablo han terminado aterrizando en lo intimista y en lo narrativo, funcionando como una suerte de practicante victorioso de una forma de canción de autor poco habitual en la música española: la de los hijos (nietos ya) de Neil Young: ese folk impulsivo, entre lo emocional y lo violento. Y es que el gran mérito de estas canciones es la capacidad de convertir lo cotidiano en épico, de ser absolutamente sinceras y de funcionar a un nivel emocional muy profundo.

“Vino” es el primer adelanto del álbum debut de Pablo y los Ciervos Dorados, un trabajo de ocho temas que verá la luz este año con Humo Internacional. Producido en Terraforma por Ibán Pérez (Fantasmage, Pablo und Destruktion), el disco suena crudo y honesto, tan puro como sus canciones. Canciones de las que te pones en un autobús de madrugada, canciones de las que suenan en un bar cerrado. De las que te arropan y, sobre todo, de las que te crees.

Published On: 12 mayo, 2026|Categories: Pablo y los Ciervos Dorados|Tags: |By |349 words|